Cuanto más felices son los tiempos, más pronto pasan .- Plinio el joven
Hablar de confrontación como tal, entre la docencia y mi profesión, no se da en mi caso, ya que mi carrera inicial es de Licenciada en Psicología por parte de la UNAM. El 50% de los egresados de esta carrera trabajamos en el área educativa.
Me inicié como Profesora y como Orientadora en 1994; después de haber trabajado en Selección de Personal en la Iniciativa Privada, al casarme y tener a mi hija decidí renunciar y dedicarme un año a mi familia, al agotarse ese año regresé a trabajar pero esta vez ya en el Sector Público, dado que aquí se tienen mejores condiciones laborales, esto lo sabia dado que mi mamá era profesora de primaria, me parecía una labor gratificante, no obstante, sabía que mis características se prestaban más para trabajar con alumnos un poco mayores, fue entonces que empecé a trabajar en la Escuela Preparatoria Oficial Anexa a la Normal de Cuautitlán Izcalli en la que estoy a la fecha,. En el primer año de ejercicio en la docencia me percaté que no contaba con los elementos suficientes para desempeñarme adecuadamente, por lo que decidí estudiar la Licenciatura en Pedagogía.
En la misma escuela me ofrecieron trabajar impartiendo clases en el nivel Licenciatura, esta actividad la realice durante dos años. Una vez concluida la carrera de Pedagogía opte por cursar la Maestría en Ciencias de la Educación gracias a una beca que me ofrecieron en el trabajo, una vez concluida la maestría empecé a impartir cátedra en la Maestría en Orientación Educativa y Asesoría Profesional, experiencia que me dejó grandes satisfacciones y un gran aprendizaje. Después de dos años se clausuró el programa por parte de la Normal Superior del Estado de México. Después de haber impartido clases en posgrado ya no he retomado la docencia.
Durante estos 15 años he alternado la docencia con el ejercicio de la Orientación Educativa que es la actividad que más me gusta como profesionista.
El ser docente que es un concepto que nos integra a todos los que nos desempeñamos en el ámbito educativo, me llena de gran satisfacción ya que se cuenta con la posibilidad de trascender en el alumno y en los compañeros, es una labor que implica actualizarse continuamente, mantenerse activo en lo intelectual, ser sensible en los aspectos profundamente humanos entre muchas otras bondades, pero para mí la mas importante es que no te aburres, que cada ciclo escolar es diferente, conoces nuevas personas que te plantean nuevos retos y que eso hace que nos mantengamos ocupados en algo productivo, aprendiendo cada vez más gracias a las personas que conviven con nosotro.
Todos los días tengo grandes satisfacciones y también insatisfacciones, entre estas puedo mencionar que sigue siendo muy difícil luchar contra las influencias del entorno, que muchas veces son distractores para los alumnos, motivo por el cual no se pueden lograr mejores resultados, también debo aceptar hasta cierto grado con desaliento, que algunos compañeros ya están cansados de la labor cotidiana y a veces no tienen el ánimo necesario que exige este nivel educativo y llevan a los alumnos a desilusionarse, porque los estudiantes esperan mucho más. En la escuela en que yo trabajo entran alumnos con alto rendimiento, en el Subsistema Educativo Estatal es la escuela que tiene mayor demanda en todo el estado en el Examen Único de Ingreso.
Las satisfacciones son infinitas, que van desde un saludo de algún exalumno que ya concluyó su carrera y se desempeña profesionalmente, hasta las cosas triviales que le cuentan a uno los adolescentes, cuando para ellos es lo más novedoso porque se están descubriendo y están descubriendo el mundo.
Es un poco agotador ser orientadora, pero es un agotamiento sabroso, gratificante, que le deja a uno el espíritu repleto y que uno no necesita que nadie le de las gracias por su trabajo, por que por el contrario uno esta agradecido por la oportunidad de contar con una razón de ser.
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